jueves, 6 de marzo de 2008




De pronto él me miró y sus ojos ejecutaron una danza salvaje, primaria, guerrera, insolente y temeraria desafiando al cielo, la tierra, los animales, la luna... y a mi.
Reflejos de antiguas tormentas y diluvios inundaban y alteraban el color de su circular y hermoso iris: líquenes, nimbos, humo, ceniza, esmeraldas...
Y supe, y sin pedir clemencia, que era la hora de las ofrendas y de los cánticos.
Nuestras Bocas traían Hambre y Urgencia de esos mismos Labios-Nuestros...
Yo mordí.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

cuando mordistes algo te envenenó y te dejó muda, contemplativa, extraviada en tus pensamientos, perdida en tu propio barco, incomunicada...como si te rodeasen paredes trasparentes que forman un escudo. "Contemplalo todo, pero no lo alcances." dicta la profecia. Ella es arrogante y tendrá que decidirse a salir de la urna, a tomar su tesoro o a seguir soñando con él, él o él, eterno binomio fugaz, insensato, viola todas las leyes, las destroza y pulveriza, no existen las leyes, pero lo cierto es que cuando dejas una piedra en el aire, ésta, cae siempre...El oleaje es fuerte y está apunto de hacer zozobrar la nave ella debe de tomar el timón nuevamente y dirigirse a tierra firme

R. dijo...

Muerde y dejame sin sangre, chupame el alma y quedate conmigo. ni siquiera que creo que notes mi presencia.

Taramundi dijo...

Te desafio.